Terminada la Trilogía del Agua, Inés Boza y Carles Mallol han decidido echar una mirada al pasado y examinar el camino recorrido. El resultado de esta reflexión les ha llevado a crear Peixos a les butxaques, un bello poema visual que invita a dejar volar la imaginación hacia espacios y sensaciones muy sugerentes.
Peixos a les butxaques, está construida por dos piezas que los creadores guardaban en el baúl de los recuerdos, Cien años y De tul a tul, a las que han añadido una reciente, El día en que. La conjugación de estas coreografías ha propiciado una obra que recoge lo mejor de Senza Tempo.
Desde sus inicios, uno de los valores que siempre ha exhibido Senza Tempo ha sido la atención que el grupo pone a la hora de crear el espacio escénico en el que se desarrollan sus historias. En Peixos a les butxaques, esta cualidad se repite hasta alcanzar momentos de una gran belleza plástica, propiciada por unas sillas colgantes, unas manzanas sabiamente esparcidas o el revuelo de una falda de tul blanco.
El movimiento, la palabra, la iluminación y la fotografía son los ingredientes que Boza y Mallol utilizan para narrar su historia, un relato en el cual la música consigue una presencia de impacto y donde los sueños y la realidad juegan en terrenos ajenos.
Toda una fantasía visual, en suma, que no resultaría igual sin la presencia de Viviane Calvitti, Nausica Guitart, Iva Horvat y, sobre todo, Carles Mallol, que alcanza una de sus cumbres en un delirante monólogo.

De Montse G. Otzet (El Periódico, martes, 9 de abril de 2002)