Sereno frenesí en danza – Anatomía de un Sueño

Inés Boza, de la compañía de danza Senza Tempo, reflexiona sobre la anatomía de la creación dramática en danza

El cronista asiste a la última obra de la compañía de danza Senza Tempo, ahora liderada en solitario por la coreógrafa Inés Boza, el miércoles 7 de septiembre en La Caldera de Barcelona. Justo antes de que se presente en la Fira de Tárrega (dos representaciones el día 9) y el mismo mes en que la propuesta está también programada en la Sala Cuarta Pared de Madrid (27 y 28) dentro del Festival Territorio Danza 2011. Teniendo en cuenta que Cuarta Pared ha sido siempre un espacio abierto a las nuevas dramaturgias, una reflexión como la de esta conferencia escénica que plantea Boza en Anatomía de un sueño le va al pelo. También su presencia en Tárrega. Ya hace años que la pequeña de las artes escénicas se ganó su espacio en la Fira, gracias también al impulso proveniente de la época de Ramon Simó en la dirección, luego consolidado. Y Senza Tempo ha formado parte con peso propio de esta historia de amor de la feria con la danza. La compañía lleva años asistiendo al encuentro: Capricho fue una de las primeras coreografías del país pensada para calle, y la emblemática Lazurd nació precisamente como coproducción con Tárrega.

La nueva pieza resulta ideal para cualquier espacio que haya acompañado a la investigación y las nuevas creaciones, en la misma medida que indaga sobre los vericuetos por los que transita la formalización creadora, desde esa gran nebulosa inicial de las ideas hasta que se concreta en algo físico y tangible que pueda ser visto. La reflexión de Boza se pregunta sobre cómo un imaginario personal se convierte en una expresión compartible, comunicable. Para ello nos muestra el proceso de asociaciones que, como creadora, la lleva desde un tema más o menos abstracto hasta su conversión en imágenes, y cómo pasa de éstas a frases coreográficas concretas. Lo desarrolla con guiños hacia la memoria de la danza (la muerte del cisne, por ejemplo). Con citas tan relevantes como ese conocido pasaje de La vida es sueño de Calderon que define la vida como un frenesí, una sombra, una ficción, en la que todo el mundo sueña su condición (magníficamente interpretado, con pausas, con respiración, con naturalidad, para eliminar en lo posible el contoneo rítmico del verso octosílabo). O con una interesante analogía hacia otra forma de espectáculo, el boxeo, mientras Muhammad Ali, el mítico Cassius Clay, baila frenético sobre la lona con su “I’m gonna dance”.

Boza se pelea consigo misma y con las sombras de su pasado. Y así es como también se dispone a bailar de verdad en Anatomía de un sueño. Danza sobre todo con sus concepciones sobre el arte y la ciencia como instrumentos de indagación y de conexión entre ideas y formas de lenguaje. ¿Alguien desea saber cómo crece un espectáculo? Pues, la pieza viene a ser como uno de esos aparatos de rayos X que revela en el óleo gris y el contraluz de su pantalla los más pequeños y secretos detalles de la anatomía. Luego hay que establecer un diagnóstico, el mapa se abre a la interpretación. Pero con Boza vamos a ojear el álbum de fotos del largo parto de una obra y los muchos años de escuela que conducen a romper aguas con naturalidad.

El arte también es una cuestión de artesanía. De aprendizaje y conocimiento. En este caso, incluso con humor y buen tino.

Joaquim Noguero – Primer Acto