El Mousonturm de Frankfurt homenajea a Cataluña con el festival de danza „Dance: meeting Catalan Culture“.

Se ríen tanto que casi ya no pueden hablar, hacen la vertical y cantan emitiendo incluso algún comentario ligeramente obsceno. Se produce entonces un corte súbito. El ambiente hasta ahora festivo da un vuelco, el vestuario de color se cambia por otro de color negro. Las cinco bailarinas y el bailarín de la compañía catalana “Senza Tempo“ se mueven  sobre las rodillas hacia adelante y hacia atrás, con las manos entrelazadas a modo de rezo. Un cambio abrupto que pone de manifiesto como la vida fue ahogada por la dictadura de Franco y las heridas que todavía hoy perduran en la vida cotidiana de España.

Como apertura del ciclo de danza catalana,  la compañía contrapone con su coreografía “La canción de Margarita“ historias personales de mujeres, con la memoria oficial de cifras abstractas e inconcretas y con el ostracismo y el silenciamiento oficial. Por ejemplo la historia de una mujer que vió como sus hijos jugaban con los de los asesinos de su esposo, pero calló para no provocar más odio y venganza. O la de una mujer a la que se envió de cárcel en cárcel durante varios días de marcha con esperanza de poder volver a ver su marido, condenado a muerte, para al final enterarse que él ya había sido ejecutado.

Estas historias están sintetizadas al máximo y narradas de forma tranquila y lacónica. Sin embargo el antes y el despues, todos aquellos sentimientos que no se pueden expresar mediante palabras, “Senza Tempo“ los convierte en escenas de danza y teatro gestual. Con todo ello,  las escenas se llevan al límite consecuentemente, dejando entrever el dolor, la locura, la solidaridad emotiva y la voluntad de vivir. Aunque la escenificación es emocionalmente muy densa, no raya nunca con las lágrimas. Al contrario, es un desgarrador “A pesar de todo“, un homenaje a la vida y a la libertad.

Astrid Biesemeier - FRANKFURTER NEUE PRESSE

Printausgabe vom 08.10.2007