Un atractivo espectáculo mestizo en el que los movimientos de los intérpretes tienen, para empezar, razón de ser, algo de muy agradecer…La comedia de Shakespeare es, sin duda, una base solida para este montage ágil y divertido sobre la dualidad del ser humano, pero tampoco no hace falta conocer la obra del barde para entender lo que Senza tempo nos quiere contar….

Begoña Barrena (El País, 7 de mayo de 2004)