Senza Tempo presentaba su bella historia titulada, La canción de Margarita, un trabajo muy emotivo, cargado de sensaciones.
Situado en este contexto histórico, todos los elementos escénicos, muebles, atrezzo, vestuario, van configurando una estética en donde la nostalgia se va convirtiendo en memoria, y lo que parecen historias particulares, por momentos casi melodramas, se convierten en alegato político, en memoria social e histórica.
Hay una excelente dramaturgia que se plasma perfectamente en los elementos expresivos, en las técnicas utilizadas, desde el audiovisual que siempre nos aleja y nos acerca a esa supuesta Margarita que huye sola, a la iluminación que nos va acotando, sin olvidarnos de una buena banda musical y la danza, la expresión, la actuación de todo el equipo actoral que logran sus objetivos con calidad.

CARLOS GIL (Artez, Revista de las Artes escénicas, 15 de marzo 2007)