• Inés a través del espejo, o el traspaso del país de las maravillas – Anatomía de un sueño

    Anatomía de un sueño abre el Territorio Danza 2011

    Un final que conduce al intrigante inicio de la pieza de Inés Boza.

    De profesora formal, a frívola rubia de rojo, Inés Boza pasará por todo un proceso transformador, en el que contempla hasta su particular historia de boxeo. No quiere limitarse a mostrar su movimiento y su expresión contra un plano de fondo, así que elije cambiar los focos de atención hacia los ángulos por medio de la iluminación, para complicarse más las cosas. De esta manera logra separar unos momentos de narración más verbal, respecto de otros en que el hilo explicativo se desplaza de las palabras a su cuerpo.

    Entre los distintos momentos de traslación de la idea al su ejecución, y entre el deseo de volar y su forma de expresarlo, se encuentra el juego que llevará a la artista hasta la realización de su pieza. En el desarrollo nos daremos cuenta de la manera en que la Inés se va dejando pequeñas partes de si misma en cada secuencia, cómo interactúa con otras personas por medio de videos, o como sus alter-ego en las sombras cobran iniciativa propia. Momentos de espontaneidad controlada se cruzan con leves atisbos de improvisación pero, como explica al final en una charla con el público acompañada del director de sala Cuarta Pared, Javier Yagüe, todo está muy escrito, y se permite un último juego que es preguntarle a su equipo “¿hay mucho margen o está todo muy escrito?”, “está todo bastante escrito”, le responde contundente Alex Zitzmann. Podemos creérnoslo o no, esto también es parte del juego.

    Hay que ser valiente a la hora de exponer públicamente un proceso de creación, como hace Inés Boza en esta Anatomía de un sueño, en la que en formato de exposición y danza ha inaugurado el ciclo Territorio Danza 2011 en la sala madrileña. Y creo que hay que serlo para ser capaz de exponerlo, pero también creo que es necesario serlo en ocasiones, por motivos muy distintos.

    En primer lugar, el público más alejado de la manera de llevar a cabo la creación artística en cuestión, tiene que ser consciente de que dicho proceso cuenta con momentos técnicos en la elaboración profesional, pero también otros más subjetivos que se salen de los parámetros estándar y que no se sabe muy bien cómo conducen al artista hacia la línea concreta que derivará en realidades más alejadas de aquellos conceptos que generaron la idea original.

    Así lo viene a enunciar Inés durante el comienzo de su función, en formato de una lección magistral intercalada con momentos de expresión artística, en los que ella se sustrae del discurso para dejarse llevar. Es en parte el modelo del proceso que expone, pero, como es de su poner, es parte del trabajo artístico, de aquel que ya no es ella, sino el resultado de su tarea creativa. Y lo señalo, porque parece que en ocasiones se puede llegar a confundir al artista con el trabajo o con el personaje, cuando esto consiste en crear, no en mostrar algo que nos es ajeno y que se sintetizaría en cómo nos han creado, antes que en aquello que queremos hacer. Ya en otras ocasiones he tocado esta cuestión, porque las artes escénicas tienen esa capacidad de transportar al público hasta una realidad que acaban asumiendo como algo equiparable a la propia, mientras que se trata de aceptar la escena como muestra artística y no como azar de la vida.

    Pero es que el trabajo de la compañía Senza Tempo consigue por momentos conducir a ese otro lado que a través de un hueco de un árbol o de la contemplación de un espejo, Lewis Carroll nos hacía imaginar con Alicia. Un país en el que todo es posible a partir de fragmentos de una realidad propia convertida en irrealidad, donde hay un argumento por descabellado que parezca, donde hay que aprender a pensar de otra manera para convertirse en cautivo de la imaginación, a la vez que tenemos que conseguir sentirnos libres de esa realidad dirigista que nos ata.

    Y es esto principalmente lo que me hace creer que hay que es necesario mostrar el proceso. Pero decía que también hay que ser capaz, y es que quien desarrolla la creación tiene una responsabilidad con ella, y por eso me parece que debe ser consciente de lo que ha creado, más allá del sentimiento naif que se puede utilizar como excusa fácil para inhibirse de esa obligación de demostrarse que hay un trabajo, un estudio, una investigación detrás de cada resultado. Es decir: que la casualidad no se convirtió en muestra artística. Y en esta segunda visión del asunto, Inés Boza vuelve a dar en el clavo, porque no tiene pudor en señalar aquello que es proceso investigador, cuál fue la idea originaria, en qué se ha transformado y qué facetas trascienden a la racionalidad de su trabajo más metódico. Pese a todo, no estamos ante un resultado de la “mera evidencia”, podemos olvidarnos de los prolegómenos de su exposición y volcarnos en el formato más plástico, sea en la parte danza, sea en la más teatral, pero, como siempre, no alcanzo a comprender las mentes que a toda costa evitan conocer el fondo, justificándose en la necesidad de la “belleza” (será una limitación mía, pero aún así, bienvenidos sean también, algo caerá en el recipiente que les enriquezca).

    Julio Castro – laRepúblicaCultural.es

    Publicado el Miércoles 28 de septiembre de 2011, a las 14:46

  • Sereno frenesí en danza – Anatomía de un Sueño

    Inés Boza, de la compañía de danza Senza Tempo, reflexiona sobre la anatomía de la creación dramática en danza

    El cronista asiste a la última obra de la compañía de danza Senza Tempo, ahora liderada en solitario por la coreógrafa Inés Boza, el miércoles 7 de septiembre en La Caldera de Barcelona. Justo antes de que se presente en la Fira de Tárrega (dos representaciones el día 9) y el mismo mes en que la propuesta está también programada en la Sala Cuarta Pared de Madrid (27 y 28) dentro del Festival Territorio Danza 2011. Teniendo en cuenta que Cuarta Pared ha sido siempre un espacio abierto a las nuevas dramaturgias, una reflexión como la de esta conferencia escénica que plantea Boza en Anatomía de un sueño le va al pelo. También su presencia en Tárrega. Ya hace años que la pequeña de las artes escénicas se ganó su espacio en la Fira, gracias también al impulso proveniente de la época de Ramon Simó en la dirección, luego consolidado. Y Senza Tempo ha formado parte con peso propio de esta historia de amor de la feria con la danza. La compañía lleva años asistiendo al encuentro: Capricho fue una de las primeras coreografías del país pensada para calle, y la emblemática Lazurd nació precisamente como coproducción con Tárrega.

    La nueva pieza resulta ideal para cualquier espacio que haya acompañado a la investigación y las nuevas creaciones, en la misma medida que indaga sobre los vericuetos por los que transita la formalización creadora, desde esa gran nebulosa inicial de las ideas hasta que se concreta en algo físico y tangible que pueda ser visto. La reflexión de Boza se pregunta sobre cómo un imaginario personal se convierte en una expresión compartible, comunicable. Para ello nos muestra el proceso de asociaciones que, como creadora, la lleva desde un tema más o menos abstracto hasta su conversión en imágenes, y cómo pasa de éstas a frases coreográficas concretas. Lo desarrolla con guiños hacia la memoria de la danza (la muerte del cisne, por ejemplo). Con citas tan relevantes como ese conocido pasaje de La vida es sueño de Calderon que define la vida como un frenesí, una sombra, una ficción, en la que todo el mundo sueña su condición (magníficamente interpretado, con pausas, con respiración, con naturalidad, para eliminar en lo posible el contoneo rítmico del verso octosílabo). O con una interesante analogía hacia otra forma de espectáculo, el boxeo, mientras Muhammad Ali, el mítico Cassius Clay, baila frenético sobre la lona con su “I’m gonna dance”.

    Boza se pelea consigo misma y con las sombras de su pasado. Y así es como también se dispone a bailar de verdad en Anatomía de un sueño. Danza sobre todo con sus concepciones sobre el arte y la ciencia como instrumentos de indagación y de conexión entre ideas y formas de lenguaje. ¿Alguien desea saber cómo crece un espectáculo? Pues, la pieza viene a ser como uno de esos aparatos de rayos X que revela en el óleo gris y el contraluz de su pantalla los más pequeños y secretos detalles de la anatomía. Luego hay que establecer un diagnóstico, el mapa se abre a la interpretación. Pero con Boza vamos a ojear el álbum de fotos del largo parto de una obra y los muchos años de escuela que conducen a romper aguas con naturalidad.

    El arte también es una cuestión de artesanía. De aprendizaje y conocimiento. En este caso, incluso con humor y buen tino.

    Joaquim Noguero – Primer Acto

  • UN MITJÓ CAPGIRAT

    “Anatomia de un sueño” és un espectacle de dissecció dirigit i realitzat per Inés Boza jugant amb la diversitat de papers des dels quals és capaç d’atacar un problema ontològic que està a la base de la seva professió: com es construeix un espectacle de dansa.

    Amb una posada en escena de pretesa oficialitat i cientifisme, però  elaborada amb tota la màgia on resideix el propi secret inicial, Inés Boza apel·la justament al misteri de l’inconscient que ajunta idees inconnexes i pretén explicar-ho perquè el públic pugui entendre de què està fet un espectacle dels seus. És un misteri que empeny al coneixement sense fi, perquè també l’inici és fet d’una escuma intangible.

    Ja sigui trasvestida amb perruca i gabardina, ara de boxejadora, amb ulleres de bibliotecària o amb una bata de laboratori, és una ballarina de cap a peus, i sap millor que ningú de què parla. Però fins i tot així necessita tot un ventall de mitjans per fer-se entendre: esquemes sobre paper, dibuixos, pel·lícules, entrevistes i moltes fletxes formen un collage ricament articulat entre frases i moviments  que van sumant capes de significat al que succeeix en escena, alhora que es va despullant la idea inicial fins arribar al moll de l’os.

    En aquest personal streeptease escènic, Inés Boza ha capgirat el mitjó per mostrar-nos tots els fils que s’han fet servir per cosir-lo i les puntades que dibuixen aquestes senefes tan boniques que vèiem quan estava del dret. Però d’una manera o de l’altra, el mitjó escalfa i és bonic, perquè està ben teixit. Com aquesta conferència explicativa, que també és un enigmàtic espectacle.

    Bàrbara Raubert- Mayo del 2010

  • Le féminin souverain – A+, Cosas que nunca te conté

    Le spectacle commence avec l’ange de Wenders dans les Ailes du désir. Ce film nous montrait un conte : un ange se transforme en être humain. La compagnie espagnole Senza tempo propose le conte réciproque : chaque être humain peut devenir un ange.
    laisser faire par les œuvres d’art, reconnaître la puissance des mythes d’aujourd’hui, nés au cinéma, se battre, boire, se baigner dans le fleuve répétitif de l’ivresse, se laisser envahir par la transe orgiaque de la danse. Organiser enfin cette histoire chorégraphique, musicale, dont on rêve qu’elle ne s’interrompe jamais.
    Un art des enchaînements, très fluides, presque imperceptibles, et une science subtile du rythme, qui noue des micro-déceptions et des surprises décalées quoique inscrites pourtant dans les possibilités éveillées sur les marges. Inès Boza a fabriqué un spectacle qui rend heureux, qui réveille l’enfant au fond de tout adulte, mais un enfant déniaisé, un enfant conscient de la dimension divine, tellurique, stellaire du corps. Un spectacle qui donne la part belle aux femmes. Les deux hommes, face à trois superbes femmes, sont sur scène mais ils n’en occupent pas le centre : sans être ridicules, leur fragilité et leur agitation un peu stérile, désordonnée, suggèrent non, pas tant une prise de pouvoir féminin que l’affirmation paisible et assumé d’un regard féminin sur les hommes et sur les corps.
    L’espace du spectacle est d’emblée diffracté entre le plateau, très ouvert, des portions cloisonnées mais dotées de fenêtres (une caravane qui convertit le reste du plateau en une campagne), l’espace vidéographique lui-même double (une projection sur la caravane et un moniteur où passe un film de Jean-Luc Godard). Le temps s’étire dans une lenteur indéfinie, très proche du rythme presque intemporel de la vie humaine quand elle ne subit pas le joug castrateur du découpage laborieux. Ces formes d’espace-temps s’entrelacent et suscitent une extase ralentie, une symphonie immobile, aimable. Les corps, magnifiques, les visages, beaux et touchants, la chair de la vie à sucer.
    « Toucher les ombres, chercher la lumière », tel est le projet du metteur en scène, Inès Boza. Un spectacle fascinant, léger, lancinant, hypnotique, orgiaque mais sobrement décadent. Où l’on apprend que l’érotisme n’est pas qu’une affaire de corps mais aussi d’attentes, de déroutes, d’égarements organisés, de chemins impromptus. Où s’incarne comme une essence du féminin.

    Jean-Jacques Delfour (LeMonde.fr, 17 de diciembre 2009)
    Available: http://jjdelfour.blog.lemonde.fr/2009/12/17/a-cosas-que-nunca-te-conte-de-«-senza-tempo-»-le-feminin-souverain/
    [30 Dec 2009].

  • A+, Cosas que nunca te conté

    “ Entre las producciones teatrales que se presentaban en Tarrega, destacaba la pieza de teatro danza “A+, cosas que nunca te conté” de Senza Tempo con dirección de Inés Boza. Combina danza, elementos de circo y vídeo arte y habla del nomadismo del siglo XXI. Una caravana es el escenario; símbolo de utopía y libertad para estar en casa en todos los lugares y en ninguno. Una tierra de nadie, un mundo propio entre los mundos.
    Y exactamente a este mundo entre los mundos se les trasladó a los espectadores durante una hora.
    Amor, pasión, miedo y esperanza, confianza y solidez son los temas de la noche- interpretado por cinco actores, que funden las imágenes y la acrobacia de circo con la danza. “

    Showcases. Das Künstlermagazin für die Unternehmenskommunikation

    13 de septiembre 2008

  • Olvidada memoria – La Canción de Margarita

    Extracto de Prensa

    “ La danza, al servicio de la narración, muestra elegancia, sutileza y pureza de movimiento. Fue destacable la gran preparación técnica de los intérpretes que mostraron sobresaliente calidad tanto en su luminosa presencia escénica, como en el exquisito manejo del texto y del movimiento. Su entrega fue realmente conmovedora y su expresividad completa y determinante.”

    ANA REMIRO (DIARIO VASCO, 12 de noviembre 2007)

  • En el dolor se siente la vida – La Canción de Margarita

    El Mousonturm de Frankfurt homenajea a Cataluña con el festival de danza „Dance: meeting Catalan Culture“.

    Se ríen tanto que casi ya no pueden hablar, hacen la vertical y cantan emitiendo incluso algún comentario ligeramente obsceno. Se produce entonces un corte súbito. El ambiente hasta ahora festivo da un vuelco, el vestuario de color se cambia por otro de color negro. Las cinco bailarinas y el bailarín de la compañía catalana “Senza Tempo“ se mueven  sobre las rodillas hacia adelante y hacia atrás, con las manos entrelazadas a modo de rezo. Un cambio abrupto que pone de manifiesto como la vida fue ahogada por la dictadura de Franco y las heridas que todavía hoy perduran en la vida cotidiana de España.

    Como apertura del ciclo de danza catalana,  la compañía contrapone con su coreografía “La canción de Margarita“ historias personales de mujeres, con la memoria oficial de cifras abstractas e inconcretas y con el ostracismo y el silenciamiento oficial. Por ejemplo la historia de una mujer que vió como sus hijos jugaban con los de los asesinos de su esposo, pero calló para no provocar más odio y venganza. O la de una mujer a la que se envió de cárcel en cárcel durante varios días de marcha con esperanza de poder volver a ver su marido, condenado a muerte, para al final enterarse que él ya había sido ejecutado.

    Estas historias están sintetizadas al máximo y narradas de forma tranquila y lacónica. Sin embargo el antes y el despues, todos aquellos sentimientos que no se pueden expresar mediante palabras, “Senza Tempo“ los convierte en escenas de danza y teatro gestual. Con todo ello,  las escenas se llevan al límite consecuentemente, dejando entrever el dolor, la locura, la solidaridad emotiva y la voluntad de vivir. Aunque la escenificación es emocionalmente muy densa, no raya nunca con las lágrimas. Al contrario, es un desgarrador “A pesar de todo“, un homenaje a la vida y a la libertad.

    Astrid Biesemeier - FRANKFURTER NEUE PRESSE

    Printausgabe vom 08.10.2007

  • Lo que canta Margarita

    Teatro de danza catalán

    Felicidad – qué significa como tal? Ver el mar. O soñar con Clark Gable quizás. Al final de un ciclo de actuaciones que se ha iniciado sobre Cataluña, país invitado a la feria del libro, en el Künstlerhaus Mousonturm de Frankfurt, bailarines y coreógrafos españoles y catalanes presentarán juntos una velada sobre el tema “felicidad” – “Viatges a la felicitat”.

    En la primera velada de todo el ciclo de cultura de danza catalana, que se realiza casi como edición especial del festival “Cutting Edge”, fue la compañía “Senza Tempo” la que mostró, en contraposición al significado de su nombre italiano, algo perfectamente localizado en el tiempo. Poca felicidad y mucha desgracia que tienen que ver con la dictadura española y la guerra civil. Historias de las generaciones de madres y de abuelas escondidas en parte y durante décadas tras un silencio plomizo. Más pesada quizás que en otras partes del país fue la represión con que la dictadura de Franco sumió especialmente la lengua y la cultura catalanas.

    Aparecen  chicas jóvenes e inocentes, pero a la vez algo atrevidas y haciendo la vertical al comienzo de “La canción de Margarita”, que a pesar de las escenas concatenadas de forma libre se compromete con un teatro de danza narrativo. De las risas y canciones comunes, las cinco bailarinas y el bailarín, pertenecientes a la coreografía de Inés Boza, logran extraer las historias individuales de Margarita, Juanita, Encarna y Estrella, todo ello en una secuencia de imágenes apoyada mediante vídeo – historias de la guerra civil, hombres ejecutados, niños asesinados, amores perdidos, pero tambien de la fuerza de la superviviencia. En todo caso un homenaje a la mujer y a la madre.

    Sin embargo, las mujeres y las madres que nos muestra Senza Tempo en ningún momento son mistificadas ni en los textos ni en las escenas de danza. Al contrario, todo fluye de forma alegre e irónica, a pesar de toda la seriedad y las acometidas de la emoción extrema. Una mujer desnuda con una diana sobre su pubis sirve de objetivo a los dardos de un hombre – sin que él pueda llegar a hacer diana. Otra mujer narra la historia de su abuela que a pesar de haber alumbrado a doce hijos contaba con orgullo que su marido nunca había visto sus tobillos. Una novia es besada y acariciada por su novio en tal mesura que al final él puede arrastrarla tras de sí por el cabello. Una imagen brutal que sin embargo raya con lo cómico. En la variada banda sonora, la canción de Margarita acaba siendo las arias de Marguerite en la ópera “Fausto” de Gounod. Aún cuando las nietas danzantes las escuchan en la radio – ni ellas ni sus abuelas se convierten en el “cordero pascual” del hombre “fáustico”. Y quizás sea tambien una pequeña felicidad estar sentado frente al televisor y creerse contemplado desde el interior de éste.

    Frankfurter Allgemeine Zeitung

  • La Canción de Margarita

    Estreno alemán al festival „Dance: Meeting Catalan Culture“ en el Künstlerhaus Mousonturm

    Fue una incursión fulminante en las semanas de danza catalana en el Künstlerhaus Mousonturm de Frankfurt. La compañía Senza Tempo, fundada en 1991 en Barcelona, mostró en su estreno alemán la obra de danza „La Canción de Margarita“, coreografiada por Inés Boza, fundadora y directora de la compañía. En su discurso de bienvenida, el director del Mousonturm Dieter Buroch recordó a la audencia que la coreografía catalana, en los años 70 y 80, había suscitado furor y en Alemania hasta polémica: la utilización de fuegos artificiales bajo los asientos no provocó precisamente divertimiento sinó que logró que se tuviera que llamar a la autoridad competente. Pero en seguida calmó a la audiencia diciendo que tambien los coreógrafos catalanes se habían calmado. Esto no significa que se haya perdido temperamento mediterráneo, tal como demostró la actuación.
     

    “La Canción de Margarita“ es una obra desde el punto de vista de mujeres y sobre la vida de mujeres que sufrieron bajo la dictadura de Franco y la guerra civil. La compañía Senza Tempo trabaja desde un principio con elementos de interpretación en perfecta simbiosis con la danza contemporánea integrando naturalmente, además, la palabra hablada y la proyección de imágenes. El nexo entre lo visual y lo verbal es elemento central de la cultura catalana que desde siempre debió luchar por su autonomía y la conservación de su lengua; Borja Sitja, del Institut Ramon Llull, ya hace hincapié sobre ello en el programa.

     

     

    Sólo vemos a cinco bailarinas (Sarah Anglada, Alba Barral, Anna Briansó, Viviane de Moraes, Mercedes Recacha) y a un bailarín (Nel.lo Nebot) en escena, pero estos seis consiguen encender de forma inmediata, un fuego artificial de emociones, y crear un ambiente alegre o triste con canciones, con gritos y risas,  que desembocan en caos y escenas de locura que casi llevan a fulminar el temperamento templado de centro Europa. La selección de música hace aflorar emociones y narra, sin temer a las emociones extremas, la gran tristeza y a la vez el inmenso amor, la agresividad y el odio así como la locura cotidiana. En dos escenas se utilizan castañuelas como instrumentos de ritmo que sirven para intensificar la narración o la actuación.

     

     

     

     

    Sobre la pared trasera se proyectan fotografías y secuencias de películas, fotos  de álbumes de familia o personas haciendo camino. La introducción viene dada por una escena mortuoria con rezos en grupo: vestidas de negro, cayendo y moviéndose sobre las rodillas, siempre con los mismos movimientos. La mayoría de las escenas colectivas están impregnadas de contínuas repeticiones; entre éstas se pone de manifiesto la soledad del individuo cuando todos se encuentran sobre el escenario y cada figura está ocupada con su propio sueño y su propia locura. Entremezclados nos encontramos con breves pasajes de alegría vital y solidaridad feminina, de memorias divertidas sobre el curioso comportamiento de las abuelas: una estaba sentada frente al televisor perfectamente vestida de domingo porque creía que los actores podían verla, otra incluso seguía enamorada de Clark Gable a sus 80 años. Vestidos largos y vaporosos, zapatos de tacón, esbeltos brazos y giros del cuerpo, la simbología del cabello y el uso frecuente de sillas – en algunos aspectos recuerda a obras de Pina Bausch si bien conserva su propio estilo.

     

    Dos de las protagonistas narran las vivencias de cuatro abuelas, representativas de lo que tuvieron que sufrir las mujeres durante la guerra. Para los espectadores alemanes las frases principales se describen sobre dos pantallas de proyección laterales. Una madre de once hijos dejó a su marido tras muchas peleas, otra ocultó a sus hijos el autor de la muerte de su padre para que no tuvieran que crecer y vivir con odio. A la abuela Estrella le arrancaron a su hijo de los brazos durante un bombardeo; el grito que sigue a la escena es aterrador, y los esfuerzos incesantes de las demás por consolarla son profundamente emocionantes. La abuela Margarita buscaba a su marido preso, caminando durante días de cárcel en cárcel  para enterarse finalmente que ya había sido ejecutado. La escena de amor inminentemente posterior corrobora todavía más la sensación de pérdida.

     

    Cuando el espectador cree haber llegado al punto álgido, aparece la bailarina más joven, vestida de punta en blanco, con zapatillas de puntas, el cabello suelto como un ángel. Primero las demás mujeres (adultas) le dan el visto bueno con la mirada y con sus caricias, pero el contínuo tocar y arreglar acaban convirtiéndose en una tortura bajo la cual se rompe como una muñeca. Despues la “ovejita“ es arrastrada por los cabellos por un hombre, zarandeada y maltratada hasta caer muerta; esta manipulación sin fin llega a romper el corazón. Después la madre de la ovejita llega a caer en la locura, anda insegura por la escena como una anciana con los cabellos pelirrojos despeinados (tal como la loca Kate de Shakespeare en la representación del pintor Füssli). Al final se observa la calle vacía que conduce al infinito, y todas, salvo la vieja, se mueven sobre tacones contínuamente hacia adelante y hacia atrás.

    Sólo queda por desear que en un futuro se puedan ver más trabajos de esta compañía en los escenarios alemanes.

    Dagmar Klein - Frankfurter Allgemeine Zeitung

    Frankfurt, 04.10.2007

     

  • La canción de Margarita

    Primeramente tengo que hacer mención de La canción de Margarita . Mención y devoción. Porque este espectáculo de Senza Tempo es delicioso y repleto de vida escénica. La compañía catalana, dirigida por Inés Boza, vuelve a deambular por las fronteras del teatro y de la danza, y lo hace bien, saben crear emociones, romper esquemas y alumbrar sorpresas, y, sobre todo, hacen lo más difícil, cuidar y redondear el ritmo global, vislumbrar cuando hay que cambiar de tercio, desconcertar.
    En este caso, también predomina una bella plástica, tanto por la composición espacial de los intérpretes como por las imágenes de fondo. Pocas veces he visto una iconografía tan pertinentemente con lo que acontece en escena. Y lo que acontece es un homenaje a la mujer.

    ENRIQUE HERRERAS (eValencia.org, 14 de marzo 2007)

  • La canción de Margarita

    El largo fin de semana traía un regalo de la mano de Senza Tempo, esa compañía de teatro-danza que tanto y tan bien contribuye a un género que va encontrando, poco a poco, su lugar en el espacio escénico de nuestro país. Creo que todas las mujeres españolas, las de la generación en la que sus padres eran niños en la guerra, han oído contar a sus madres y abuelas que durante la posguerra, cuando las medias eran “de cristal” eran un lujo y la última moda eran las medias con costura, las mujeres se pintaban la ralla en la pantorrilla para simular que llevaban lo que les resultaba imposible comprar.
    Ese gesto está en “La canción de Margarita” y es uno de esos detalles que el guión deja caer, como improvisados, como sin importancia, pero que marcan el tono de una obra llena de sutilezas. Senza Tempo ha renunciado en parte a la abstracción en un montaje que rinde tributo a tantas abuelas Margarita, a tantas mujeres que echaron mano de un coraje del que ni ellas mismas eran conscientes para atravesar.
    A todas esas heroínas anónimas y silenciadas se dirige esta obra que ponen en pie cinco mujeres y un hombre entrelazando con sabiduría y fluidez danza, música, palabra e imagen. Aquí los códigos se han hecho mucho más explícitos para favorecer la recepción del mensaje. Este llega emocionado sin caer en la sensiblería, sutil, dramático sin caer en dramatismo, irónico, con las gotas suficientes de humor, afilado cuando corresponde.

    ANGÉLICA TANARRO (Nortecastilla.es, 13 de marzo 2007)

  • La canción de Margarita

    Un montaje que fusiona con maestría danza y teatro. La canción de Margarita es un homenaje a esas mujeres valerosas, fuertes y calladas, que soportaron la larguísima postguerra española.
    La canción de Margarita suele reconciliar al público con una historia próxima.
    Porque las protagonistas auténticas de este montaje son esas heroínas anónimas y silenciadas durante décadas. Sobre el escenario cinco mujeres y un hombre, entrelazando con sabiduría y fluidez danza, música, palabra e imagen.

    L. CASTELLANOS (Diario de León, 5 de marzo 2007)

  • Heroínas anónimas – La canción de Margarita

    ….el espectáculo va posando su mirada en la historia de esas mujeres-coraje, esas heroínas anónimas, con una sensibilidad especial y sin renunciar al matiz y el detalle. Por supuesto, las diferentes estaciones que componen el conjunto se van sucediendo a lo largo de toda la función sin caer en la demagogia o la sensiblería facilonas, haciendo uso además de cierta ironía y de un humor sutil y afilado cuando la ocasión así lo requiere….

    L. CASTELLANOS (EL MUNDO/ La crónica de León, 5 de marzo 2007)

  • Bella Historia – La canción de Margarita

    Senza Tempo presentaba su bella historia titulada, La canción de Margarita, un trabajo muy emotivo, cargado de sensaciones.
    Situado en este contexto histórico, todos los elementos escénicos, muebles, atrezzo, vestuario, van configurando una estética en donde la nostalgia se va convirtiendo en memoria, y lo que parecen historias particulares, por momentos casi melodramas, se convierten en alegato político, en memoria social e histórica.
    Hay una excelente dramaturgia que se plasma perfectamente en los elementos expresivos, en las técnicas utilizadas, desde el audiovisual que siempre nos aleja y nos acerca a esa supuesta Margarita que huye sola, a la iluminación que nos va acotando, sin olvidarnos de una buena banda musical y la danza, la expresión, la actuación de todo el equipo actoral que logran sus objetivos con calidad.

    CARLOS GIL (Artez, Revista de las Artes escénicas, 15 de marzo 2007)

  • En el dolor se siente la vida – La Canción de Margarita

    … Estas historias de mujeres están sintetizadas al máximo y narradas de forma tranquila y lacónica. Sin embargo el antes y el despues, todos aquellos sentimientos que no se pueden expresar mediante palabras, “Senza Tempo“ los convierte en escenas de danza y teatro gestual. Con todo ello, las escenas se llevan al límite consecuentemente, dejando entrever el dolor, la locura, la solidaridad emotiva y la voluntad de vivir. Aunque la escenificación es emocionalmente muy densa, no raya nunca con las lágrimas. Al contrario, es un desgarrador “A pesar de todo“, un homenaje a la vida y a la libertad.

    Astrid Biesemeier (FRANKFURTER NEUE PRESSE, 8 de octubre 2007)

  • “Dolor con nombre de mujer” – La canción de Margarita

    No es la primera vez que la compañía catalana Senza Tempo triunfa en Valladolid. Sus propuestas multidisciplinares, con la combinación de teatro y danza, intérpretes que consiguen transmitir emociones y sentimientos a través de sus movimientos, el juego escénico que dan las proyecciones audiovisuales y el protagonismo de la música, logran encantar al público.
    El espectáculo resulta bello gracias al despliegue de fuerza, ironía y sensibilidad de los intérpretes, que con complicidad entre ellos, logran conmover y comunicar, tanto de modo individual, como en conjunto, sentimientos y emociones.

    JULIA AMEZÚA (ABC, 5 de febrero 2007)

  • Mezcla dramaturgia y danza… – La canción de Margarita

    … Ambos elementos se unen para contar la historia de nuestras madres y abuelas…
    La canción de Margarita vuelve la mirada atrás. Pero no lo hace para abrir heridas, sino para intentar sanarlas.
    Sus vidas, sus sueños y sus ambiciones se reflejan en esta puesta en escena en la que diferentes personajes son protagonistas de una historia llena de ternura.

    MÓNICA G. PÉREZ (20 minutos.es, 2 de febrero 2007)

  • La canción de Margarita

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    Senza Tempo mostró su particular homenaje a la mujer en “La Canción de Margarita”, que muestra la historia de las mujeres de final del siglo XX en España, a las que se les dio la llave de la libertad. A cambio se les negó la llave de la memoria, la que abre la puerta de la continuidad entre generaciones. Ésta, la (supuesta) libertad se construyó sobre el silencio de las abuelas y de las madre, sobre el olvido, sobre el desconocimiento. “La canción de Margarita” es un puente de la memoria, construido desde la curiosidad y la imaginación.
    Eso es precisamente esta obra narrada desde la lógica de la poesía y los sueños., basada en un hecho real, en el que una mujer vio cómo asesinaban a su marido a pedradas en plena calle desde la ventana. Son los ecos de silencio, las historias que no recoge la historia oficial, las historias que nos robaron. -

    M.C. FERNÁNDEZ (Diario de Castilla-La Mancha)

    La Canción de Margarita, de la compañía catalana Senza Tempo, el hermoso baile de las palabras terribles de aquellas rosas que no fueron asesinadas: las que durante cuarenta años tuvieron que callar para vivir.

    JOSÉ HENRÍQUEZ (Diagonal web, 20 de diciembre de 2006)

    Espectáculo que se estrenó el 20 de julio en Barcelona, pero ayer se ganó los aplausos del numeroso público asistente. Se trata de una pieza de teatro de danza dirigida por Inés Boza.
    La representación constituye todo un homenaje a la mujer con la Guerra Civil como telón de fondo. “Queremos expresar las historias que nos han robado, ahora queremos robárselas al silencio. Todo eso me hizo centrarme mucho en las mujeres, pero con un lenguaje poético y emocional y una lógica asociativa”, apotilló la directora del espectáculo.

    M.B.H (La Tribuna, 25 de octubre 2006)

  • Equilibrismo sobre la memoria – La Canción de Margarita

    “La Canción de Margarita”, dirigida por Inés Boza, con la ayuda en la coreografía de Emili Gutiérrez y música de Arvo Part, Banda Iónica, Evanthia Reboutsika, entre otros, es un ejercicio de equilibrismo sobre la memoria, que pretende reflejar aquellas historias de mujeres silenciadas en base a un lenguaje poético y emocional, según destacó su directora. Se trata a un homenaje de las mujeres de las décadas de la guerra y posguerra, construyendo un puente de la memoria, construido desde la curiosidad y la imaginación. “Hay algo mágico y brutal en el silencio. De sueños, de amor y de dolor está hecha la vida. También la de estas mujeres que nos criaron y callaron. Sus voces dormidas aparecen en un sueño, en una foto, en una canción que vuelve insistente y reveladora, en una pregunta sin respuesta, en una historia desvelada. Son los ecos del silencio, las historias que no recoge la historia oficial. Las historias que nos robaron, y que ahora robamos al silencio.

    MARTA MOYA (25 de octubre 2006) 

  • El Punt – L’HOME, LA DONA I L’ALTRA DONA

    En un bosque perdido, tres personajes se encuentran y se desencuentran, y se desencuentran a partir de melodías y palabras que les permiten reconocerse o reconocer que no se conocen. La obra que presentan es una búsqueda desde la soledad y el conocimiento de uno mismo, adentrándose en las caras ocultas de las relaciones entre hombres y mujeres. Pasión, deseo y rechazo son algunos de los temas trabajados, representados a partir de una serie de símbolos como los granos perdidos de un reloj de arena, espléndida metáfora de aquel tiempo perdido de la espera, o la imagen final en que los tres personajes se lanzan en un “Si tu me dices ven, lo dejo todo” sin fin.

    Imma Prieto (El Punt, 21 d’octubre 2007)

  • Un paseo por el sueño y la realidad

    … Pero es en el apartado teatral donde Senza Tempo deja su sello con una poética forma de mostrar un contenido… Todo ello queda bien cuajado gracias a unos intérpretes que proporcionan con sus diferencias, fisicas y interpretativas, una de las mejores cualidades de la pieza… Unos actores y bailarines en los que Pablo Ley ha sabido esculpir un buen trabajo dramatúrgico.

    (El Periódico, 8 de mayo 2004)

  • 
La imaginación de verdad – El Jardí Inexistent

    Las escenas van pasando como cuadros de un retablo barroco de una plasticidad surrealista y los intérpretes encarnan perfectamente su papel, por lejano que sea de su personalidad real…De un buen espectáculo de setenta y cinco minutos a una ilusión por la danza para siempre.

    Bàrbara Raubert Nonell (Avui, 8 de mayo 2004)

  • El jardín de los sueños

    Un atractivo espectáculo mestizo en el que los movimientos de los intérpretes tienen, para empezar, razón de ser, algo de muy agradecer…La comedia de Shakespeare es, sin duda, una base solida para este montage ágil y divertido sobre la dualidad del ser humano, pero tampoco no hace falta conocer la obra del barde para entender lo que Senza tempo nos quiere contar….

    Begoña Barrena (El País, 7 de mayo de 2004)

  • Lenguaje en movimiento

    La compañía Senza tempo fascina con su último espectáculo el jardí inexistent en el TNC…El grupo utiliza presencias escénicas singulares, en una combinación de lo surrealista y lo quotidiano. Y lo más importante: no renuncia a contar historias…

    Guillem Clua (El Periódico/Suplemento Viernes, 7 de mayo 2004)

  • Vivido Sueño

    La obra de Shakespeare otorga al conjunto, pese a todas las libertades tomadas luego en el detalle, un marco dramatúrgico de enorme cohesión interna…El Jardí Inexistent es una pieza rica y diversa en los detalles, contundente en su suma, sugerente en el desarrollo y de álgido final. Un vivido sueño.

    Joaquim Noguero (La Vanguardia, 6 de mayo 2004)

  • L’home, la dona i l’altra dona

    Estracto El Pais

    Frágiles, apasionadas y vanidosas son las dos protagonistas de L’home, la dona i l’altre dona el ultimo espectáculo de Senza Tempo. Estas dos mujeres, que interpretan con contundencia Viviane Calvitti y Mercedes Recacha, luchan por un hombre. Carles Mallol que, histriónico e imaginativo, recrea sus obsesiones, deseos e inquietudes, en un espacio escénico bellísimo…

    Carmen Del Val (El País Barcelona, 18 de enero 2008)

  • Un bello poema visual – Peixos a les Butxaques 


    Terminada la Trilogía del Agua, Inés Boza y Carles Mallol han decidido echar una mirada al pasado y examinar el camino recorrido. El resultado de esta reflexión les ha llevado a crear Peixos a les butxaques, un bello poema visual que invita a dejar volar la imaginación hacia espacios y sensaciones muy sugerentes.
    Peixos a les butxaques, está construida por dos piezas que los creadores guardaban en el baúl de los recuerdos, Cien años y De tul a tul, a las que han añadido una reciente, El día en que. La conjugación de estas coreografías ha propiciado una obra que recoge lo mejor de Senza Tempo.
    Desde sus inicios, uno de los valores que siempre ha exhibido Senza Tempo ha sido la atención que el grupo pone a la hora de crear el espacio escénico en el que se desarrollan sus historias. En Peixos a les butxaques, esta cualidad se repite hasta alcanzar momentos de una gran belleza plástica, propiciada por unas sillas colgantes, unas manzanas sabiamente esparcidas o el revuelo de una falda de tul blanco.
    El movimiento, la palabra, la iluminación y la fotografía son los ingredientes que Boza y Mallol utilizan para narrar su historia, un relato en el cual la música consigue una presencia de impacto y donde los sueños y la realidad juegan en terrenos ajenos.
    Toda una fantasía visual, en suma, que no resultaría igual sin la presencia de Viviane Calvitti, Nausica Guitart, Iva Horvat y, sobre todo, Carles Mallol, que alcanza una de sus cumbres en un delirante monólogo.

    De Montse G. Otzet (El Periódico, martes, 9 de abril de 2002)

  • Entre tules y manzanas

    El público se reconcilió con la compañía Senza Tempo tras el estreno de su último trabajo Peixos a les butxaques, donde retoman la creatividad y fluidez que mostraron en Robadors de sal, una pieza de 1995. Sus tres anteriores obras sobre el tema del agua, Capricho (1994), Lazurd (1998) y especialmente Zahoríes (2001), distan del frescor e imaginación que todos esperábamos del dúo formado por Inés Boza y Carles Mallol desde que irrumpieron en el panorama dancístico, a principios de la década de 1990.
    En esta ocasión Inés sólo asume el papel de codirectora, no baila; sí lo hace, magníficamente, Carles Mallol, junto a Viviane Calvitti, Nausica Guitart e Iva Horvat. Siguiendo con su estética a lo Pina Bausch, Boza y Mallol han ideado un bellísimo espectáculo de danza-teatro formado por tres piezas cortas, Cien años, El día en que… y De tul a tul, que se entrelazan en un sugestivo sueño.
    Como todos los trabajos de Senza Tempo, Peixos a les butxaques presenta una cuidadísima puesta en escena, tanto en lo que respecta a la escenografía como al vestuario. Al levantarse el telón aparece una cama con dosel y un vestido largo blanco. Una sensual mujer que luce una falda de tul con volantes nos sumergirá en su memoria. Otras dos mujeres la acompañan. Un hombre tumbado en una cama repleta de manzanas duerme. A través de un fluido vocabulario gestual en el que se entrelazan con sutileza las ricas frases coreográficas con el gesto cotidiano, los personajes se relacionan, sus sueños se trenzan formando un expresivo mosaico. Las canciones, la voz y la mirada se unen al movimiento, moldeado por un atractivo collage musical que combina música pop, flamenco y música árabe.
    El solo interpretado por Carles Mallol es realmente espléndido. Suspendido en el aire, planea sobre un escenario lleno de manzanas. Histriónico y tierno, sus pies se tuercen mientras su cuerpo se deja seducir por la canción de Tom Jones Sex bomb.

    De Carmen del Val (El País domingo, 7 de abril de 2002)

  • Fuera del agua

    Igual que, gracias al filtro de la cabeza, uno puede convertir los defectos en virtudes que más tarde jueguen a su favor, una excesiva confianza en nuestras mejores cualidades siempre representa algún peligro. Los árboles pueden entonces tapar el bosque. Y de lo que se trata no es de eliminarlos -no habría bosque en ese caso-, sino de no concentrar demasiado la atención en ellos.
    La arboleda en la que enraiza Senza Tempo es su facilidad para seducirnos con poderosas y sugerentes imágenes. Y el bosque del que su exceso puede apartarnos propone una mirada crítica e irónica respecto a los convencionalismos y a la gris monotonía de más de una de las realidades que nos rodean. Como Pina Bausch, cuyo modelo tomaron como punto de partida, Inés Boza y Carles Mallol diseccionan y estilizan la realidad, parten de estereotipos gestuales y convierten su adocenada mecánica en ritmos pautados, con un proceso paralelo a aquél del que dramatúrgica y literariamente se sirvieron Ionesco o Joan Brossa.
    El trabajo de Senza Tempo es, pues, un trabajo poético cuyos subrayados encierran siempre una reflexión. En sus aciertos, su profundidad gana en igual medida que los aciertos plásticos. Pero si nuestra atención sólo repara en éstos, algo falla, en la misma medida que una metáfora es como un bumerán: si no hace diana, nos da en la cara.
    En “Peixos a les butxaques” hallamos dos partes claramente diferenciadas en los resultados, y es la segunda, protagonizada por Carles Mallol, la que se lleva la mejor parte por la gran amplitud de registros interpretativos de los que hace gala. Reconocemos los gestos, y todos y cada uno de ellos llevan más allá de su referente real, mientras que antes, en los fragmentos de las chicas, hay más ensimismamiento en lo particular, siempre en la superficie de las imágenes, como si fueran procesos de transición de un material construido por yuxtaposiciones. En este sentido, lo mejor de “Peixos a les butxaques” es esta progresión hacia arriba, su apuesta por el vitalismo que mejor les ha caracterizado. Lo peor, que tarde en llegar.

    De Joaquim Noguero (La Vanguardia, 4 de abril de 2002)

  • Olas bajo el desierto

    Interesante reflexión de Senza Tempo sobre la vida, las fuerzas interiores de cada uno y las relaciones entre los hombres.
    La primera parte de la trilogía, Capricho, se ha podido ver, junto a San Benito, en el festival de teatro de Calle, y en ella se habla de origen de la existencia, Lazurd, la segunda, se presentó en la Ambigú hace dos años fascinando al público por las bellísimas imágenes de ese viaje a ninguna parte.
    Ahora estrenan en España, después de su paso por el Festival de Manchester, Zahoríes, el final de la trilogía. Está en lo cierto Senza Tempo: este siglo de impresionantes avances tecnológicos que ha dividido el mundo en dos zonas: una de capitalismo salvaje y riqueza desmesurada de unos pocos, y otra de insultante miseria, ha insensibilizado al hombre hasta el punto de convertirlo en un mero espantapájaros para ahuyentar sus propias fuerzas interiores.
    Geniales esas escenas de Inés Boza encima de la vid yerma, en medio del desierto. Así que solamente los zahoríes, buscadores de agua y por lo tanto de vida, se percatarán que bajo el desierto están las olas, nuestras fuerzas interiores que restablecerán la comunicación entre los demás, que nos abrirán los ojos hasta el punto de percatarnos de que es necesario cambiar este mundo que, inexorablemente, se dirige a toda velocidad hacia la destrucción total.
    Se precisan no uno, ni cien, sino cientos de miles de zahoríes para cambiar el rumbo hacia la nada.
    Bellísimo espacio escénico infinitamente abierto con esa proyección sobre la pared desnuda de la Ambigú y ese suelo desértico sembrado de vides silvestres. En ese espacio Inés Boza, Carles Mallol y Eduard Teixidor, ayudados primero por las músicas rituales españolas y luego, por áridas voces africanas, iniciarán la búsqueda de de esas fuerzas necesarias, creando una opresión, una angustia, una necesidad de beber inmensa que transmitirán a todos nosotros, primero espectadores, después participantes activos de esa búsqueda.
    Senza Tempo bebe de Pina Bausch, pero no se limita a a imitar a la genial alemana, sino que ha conseguido trabajando, entregándose de verdad, un estilo propio, de ahí esas imágenes con sus cuerpos en movimiento de una fuerza y belleza estética inigualables, imágenes cargadas de sensaciones, también de una necesaria intranquilidad.

    De Carlos Troquero (El Mundo, Diario de Valladolid, 28 de mayo de 2000)

  • Amor y desamor: agua y viento

    En pocos meses el público de Valladolid ha tenido al oportunidad de ver la trilogía del agua, compuesta por Capricho representada hace unas semanas en el festival de teatro de calle, Lazurd y Zahoríes, estrenada esta última el viernes en la Sala Ambigú. Estas tres propuestas hablan de rigor, trabajo serio, creatividad, buena técnica y sensibilidad, unidas por el hilo conductor, el agua, como metáfora.
    En Zahoríes, dos hombres y una mujer buscan en un territorio agreste, plantado de vides secas, como Zahoríes, el agua, el amor.
    Este espectáculo de teatro-danza transcurre por el mundo interior de los personajes, que viven en soledad, perseguidos por certeras obsesiones y que intentan salir del hostil territorio , significado por la escenografía y por un viento que seca y esteriliza, para encontrar la felicidad y el amor, que se anhela y que surtirá espontánea de una de las vides.
    Esta historia contada por Senza Tempo, se apoya en una música, mediterránea, sensual en ocasiones, y en unas imágenes sugestivas y , bellas y con fuerza plástica. Imágenes o acciones como la del hombre que trata de pescar con una caña a la mujer, la pelea entre los dos hombres – tradicional en danza pero con suficientes acciones para ofrecer novedades -, el intento de llenar unos bidones de agua en una afanosa búsqueda al ras de tierra, o la escena final, hermosa e inquietante a un tiempo, con el hombre, tapados los ojos, que intenta alcanzar el agua de un bidón que cuelga de una caña de pescar que tiene atada.
    Los tres intérpretes, Inés Boza, Carles Mallol y Eduard Teixidor, conjugan la expresión corporal, las acciones físicas con movimientos propios de la danza, en una interpretación armónica donde los gestos amplifican y dan mayor significado a los movimientos. El espectáculo se emparenta tanto por el planteamiento, como por la concepción y diseño de escenografía y vestuario, con los de Pina Bausch, pero mostrando personalidad por la evolución de esta propuesta desarrollada con criterios propios.
    Zahoríes tuvo una cálida acogida del público.

    De José G.L. Antuñano (ABC Valladolid, 28 de mayo de 2000)

  • Manantiales subterráneos – Zahories

    Capricho, la primera de las piezas de la trilogía, reflejaba el universo femenino a través de mujeres que lavan y tienden ropa en las azoteas: la han representado en plazas, jardines, embarcaderos y otros espacios al aire libre.
    Lazurd habla de un viaje interior y de momentos de plenitud que se traducen en un bacanal sobre un espacio inundado. Y Zahoríes, que se acaba de estrenar en Manchester, “intenta sacar a la luz, en tiempo de sequía, las aguas que estan ocultas: en un plano metafórico es una búsqueda de los sueños, del amor y de las cosas que se atesoran más secretamente”, explica Inés Boza, directora -junto a Carles Mallol- de Senza Tempo. “Como para nosotros, el desierto es una referencia geográfica lejana, escenográficamente nos inspiramos en el secano ibérico: hemos llenado el escenario de cepas, y hemos introducido el viento como agente desertizador. Pero en definitiva hablamos de relaciones humanas, de soledad y de ese regalo que nos espera y que a menudo no somos capaces de ver”.

    Senza Tempo estrena Zahoríes, última parte de su trilogía del agua.
    De Javier Vallejo (El Pais, Babelia, 20 de mayo de 2000)

  • Agua bautismal

    Este trabajo es una manera rotunda de difuminar la frontera entre danza y teatro. La dramaturgia impera sobre el resto. La disponibilidad espacia, la utilización de la expresión corporal, el juego con los elementos escénicos y el propio desarrollo de la historia es una muestra de teatro contemporáneo pluridisciplinar.
    Hay personajes, hay intención previa, hay planteamiento, nudo y desenlace, escenografía, iluminación y mucho talento cargado de sensibilidad.
    Es decir, teatro que se expresa sustancialmente con el cuerpo, en donde hasta hay coreografías, pero también hablan, también canta. ¿Ópera acaso? No es cuestión de nombrar, sino de sentir lo que proponen estos artistas. Un viaje. Un simple viaje de unos personajes inquietantes, beckettianos, que acaban descubriendo el mar, su mar interior, el mar de agua bautismal. Al que inicia el ser en la verdad de su existencia y de las posibilidades de convertir la expresión artística en una unción que da pasaporte a las emocione, a las composiciones escénicas cargadas de significado y que se suceden en una atmósfera sonora realmente ejemplar.
    Un espectáculo total, en donde cada personaje tiene una vida interior y que, en conjunto, produce una extraña sensación de trayecto por un estado emocional que arrastra a los sentimientos, que provoca sobresaltos casi hormonales en el espectador fascinado por lo que ve, por lo que oye, por lo que le hacen sentir el conjunto de los elementos dramáticos, perfectamente ordenados en una puesta en escena que une la singularidad, lo pequeño convertido en gigante referencial y lo espectacular.
    Una iniciación en lo sutil, en donde los actores bailarines van logrando que sus personajes inunden más que el agua, que no son solamente movimiento, sino que transmiten sentimientos.
    Todo está encajado con minuciosidad de relojero. Cada sonido, cada foco, cada gesto, cada explosión de energía van logrando esa rara sensación de bienestar y compromiso anímico e intelectual en los espectadores para dejarse maravillar por el fascinante espectáculo al que asiste bautizado por el agua que no aisla, sino que une por esa península llamada talento, belleza, teatro y danza. Desde su primera idea hasta la dirección pasando por la interpretación, todo nos lleva por un viaje con destino el Arte.

    De Carlos Gil, gara, 14 de febrero 2000

  • Ritual de la lengua y el pie – Lazurd

    De auténtica sorpresa puede calificarse la llegada a la madrileña Sala Cuarta Pared, y dentro del festival Madrid en Danza, de la obra Lazurd (parte de una trilogía del agua), creada por Carles Mallol e Inés Boza, con su grupo Senza Tempo.
    No veíamos un suelo de alfombras persas desde Le Royaume Milenaire, de L’Esquisse, y es que el trabajo de Regis Obadia se siente sobre este grupo, lo mismo que la herencia teatralizante de François Verret y de toda una época de la nueva danza francesa donde el viaje poético era un tema recurrente y donde, sin embargo, no falta el compromiso social.
    En Lazurd, una encopetada dama lee el Financial Times mientras en torno suyo cuatro seres errantes arman el circo de la vida: juego y riesgo, luchas y miserias, truco y prestidigitación. Es como una tropa emigrante y aventurera de actores o parias que resumen muchas cosas; hasta que comienza un ritual perverso en el agua y en el que sigue estando la farsa y el circo como base formal de la acción. Cualquier diferencia de clase o condición desaparece y se abre la espita de los deseos prohibidos, donde todo vale como pulsión o camino hacia el éxtasis, sea cual sea.
    La coreografía es excelente, y se apoya en una aguda selección musical donde hay alusión tanto a los derviches como al sexo duro, dentro de un espacio escénico virtuoso e imaginativo. Hay que destacar el baile y la potencia de Inés Boza y la química de alta fogosidad que despliega junto a Victor Zambrana, un pequeño gran antihéroe capaz de sacar de sus músculos los valores de una expresión poderosa.
    El público convenientemente remojado en las primeras filas por la efusividad acuática de los artistas, aplaudió con entusiasmo un trabajo serio y conseguido.

    de Roger Salas, El Pais, 5 de junio de 1999

  • El circo líquido

    Una pista líquida, un ir y venir de artistas con la sorpresa bajo el brazo y la agilidad por bandera, un guiño a los juegos malabares, una pincelada de acrobacia sobre sillas, unas miradas cómplices al público.
    Esos son los ingredientes de este circo en el que se mezclan teatro, danza, diversión, color, agua y por supuesto, la música. Ella no solo envuelve la pista sino que nos da pistas para seguir el tenue hilo argumental que todo espctáculo circense posee. Por eso parece más oportuno dejarse llevar por la música, por el espectáculo, por la enorme capacidad de divertir que posee este grupo. Ni un momento decae la atención, todos estamos atentos a las bellas imágenes y al creciente ritmo.
    Todo bien subrayado de la excelente iluminación y la omnipresente música. Los que gustan aplicar las devanaderas a estos espectáculos y extraerles su posible quintaesencia pueden ver un suelo cuadriculado de alfombras como fragmentaria es la realidad, una rubia aria seducida por los judíos erráticos, unos gitanos que llegan e inflan su carpa, unos núfragos sin isla, una gente que se moja en la vida, en el almuerzo y en la seducción.
    Los muy iniciados en este género percibirán mucho aroma a Pina Bausch con levísimos toques nuevos, un capítulo más de esta danza que tanto gusta al festival, un lazo en el recuerdo con aquella “Nana quiere bailar” que enraizó este género en Granada. Los que gozan del teatro sin necesitar que todo le cuadre no se preguntan si son ellos los que no entienden o el espectáculo el que no se expresa bien. Se limitan a disfrutar con la elegancia de movimientos, con la exquisita comicidad de algunas escenas, con las vitales zambullidas en el hammam sefardí, con ese parecer acción sencilla pero estar sólo al alcance de cuerpos preparadísimos.
    En definitiva, con el más diferente todavía que es el alma de todo espectáculo.

    de Andrés Molinari, Ideal, 3 de noviembre 1998

  • 
Hechizantes imágenes de almas infelices – Robadors de Sal

    Poco a poco, mientras se encienden los focos uno vé bolsas negras de basura, llenas a rebosar, agrupadas a los lados del escenario. ¿Basura esperando a ser recogida? Quizás. ¿El equipaje personal de unos transeuntes anónimos y desarfotunados? ¿Quién sabe? De todas formas, estas bolsas evocan lo desechable de la sociedad. También el cuarteto, que entra en este espacio vacío, parece tener una inmesa tradición cultural de la que beben sus movimientos, y sin embargo aparentan no tener ni raices ni lazos.
    Pero si esta gente no pertenece a ningún sitio en concreto o ni siquiera a una época, -la banda sonora sugiere melódicamente una Europa de todos los tiempos, desde Turquía hasta la Cataluña medieval, pasando por la Italia de los años ’50 (al ritmo cinematográfico de Nino Rota)- aparentemente anhelan pertenecer a alguien a cualquiera.
    Hay un toque de flirteo y de capricho en mucho de lo que hacen estas cuatro personas, la mezcla de tres mujeres y un hombre crea, con momentos de tensión y de rivalidad, unos juegos a menudo muy divertidos, pero de reconocible inspiración en el léxico universal de la seducción.
    Entrelazado con todo esto, hay imágenes repentinas y poderosas del extásis religioso -la flagelación penitencial que se transforma en autoabrazo o los peregrinos avanzando arrodillados y simultáneamente besándose apasionadamente las manos- que añaden facetas complejas y fascinantes a los temas de la posesión y del ser poseido y que habitan el simbolismo visual y la coreografía.
    Dese la última vez que Senza Tempo estuvo aquí -formando parte de España Joven en 1992- la compañía ha seguido construyendo piezas simbólicamente ricas y detallistas, y de un surrealismo seductor. ¡Que refrescante ver algo cargado de demasiadas ideas, en vez de algo aon un sólo tema brutalmente alargado!

    De Mary Brennan, The Herald, Escocia, 8 de agosto 1996

  • 
Deliciosamente locos – Cuento sin Título

    Tras el sorprendente éxito obtenido por Inés Boza y Carles Mallol con su primera obra, Senza Tempo (1991), se esperaba con curiosidad el estreno de su segundo espectáculo, Cuento sin título, una deliciosa locura irregular.
    El nuevo montaje, al igual que el primero, es un trabajo más cercano al teatro que a la danza, con numerosas connotaciones del trabajo de Pina Bausch. A lo largo de la obra existen momentos brillantes y originales que respiran ironía y frescura. La indiscutible presencia escénica de los dos sensibles autores e intérpretes logra que este raudal de emociones, situaciones absurdas y poesía asfáltica acabe por seducir al espectador.
    En Cuento sin título, sus autores utilizan en el escenario elementos como montones de bolsas de basuras con desechables y numerosas latas vacías de coca-cola para crear una estética sugerente donde no hay un discurso lógico. A partir de las acciones de los intérpretes y de su interrelación, se crea un ambiente cargado de significados. El gesto cotidiano coexiste con las frases coreográficas.
    En este marco se encuentran dos seres distintos. Inés es una mujer bella, seductora, consciente de que la vida es una trampa, y quiere llegar la primera, su sueño es atrapar la luna. Carlos es inocente, emana humanidad, para él la vida es un juego. Ambos intiman, juegan, pretenden huir escondiéndose dentro de una bolsa, pero al final se enfrentan por salir del mundo que les oprime y llegar el primero.
    Muy acertada la base musical de la obra, una amalgama de diferentes compositores: Bach, Monteverdi, Granados, Mary Martin, E. Bloch, música húngara y folclor turco, que surge de una especie de caja de música con ruedas que se mueve por el escenario y se convierte en el confidente de esta singular pareja.

    De Carmen del Val (El Pais, Cataluña, 19 de febrero 1993).

  • Una sonrisa inesperada – Senza Tempo

    Las certezas ya no existen. No se trata de un agradable mensaje a la clase política, como el pasado fin de semana nos hubiera podido parecer (ref. A las elecciones en Bélgica). Simplemente señalar que en el fascinante mundo de la escena tal afirmación puede procurarnos atractivas experiencias. El trastoque de las certezas, de la habitual mirada autosuficiente, de las nítidas diferencias de géneros y de los modelos fijos de movimiento o de actuar son algo tan antiguo como el can-can pero generan sólo de forma excepcional una energía artística original.
    Que precisamente dos actores barceloneses de teatro-danza como Inés Boza y Carles Mallol ofrecieran esta semana en el bruselense Plateau una brillante representación, fue totalmente inesperado. En su producción Senza Tempo, que ellos mismos interpretan, funden sin problemas teatro de movimiento y danza y muestran la inmemorial relación hombre-mujer de una manera original e imprevista.
    El refrescante paseo de I. Boza y C. Mallol sobre lo que a primera vista parece camino trillado, ofrece cierto parentesco con el enfoque de la generación teatral de Flandes de, entre otros, Needcompany, Jan Fabre y, en menor medida, Anne Teresa de Keersmaeker. Con estos últimos comparten la directa confrontación con el espectador y un indirecto, demostrativo del planteamiento de sus roles y del tema principal. Sin anecdotario. Que ciertas representaciones de grupos flamencos que siguen parecido camino en el barcelonés Mercat de Les Flors, es evidente. Para Senza Tempo tiene esto realmente poca importancia. De la representación de Boza y Mallol queda claro que no son vulgares copistas, que disponen de la necesaria imaginación.
    La escena inicial de Senza Tempo marca el tono. En tres ángulos del esceanrio se levantan pequeños muros escalonados, a base de ladrillos sueltos (¿no son estas las piezas angulares sobre las que toda la obra e incluso la relación entre los dos intérpretes se estructura y culmina?, me pregunto una vez terminada la representación). Mientras la actriz-bailarina (I. Boza), con un vestido rojo, atenaza al público con una mirada fría, se coloca un ladrillo sobre la cabeza y pasea cuidadosamente -cuestión de mantener en equilibrio el ladrillo- desde el fondo de la escena hacia adelante, el algo melancólico-algo gracioso hombrecito, que refunfuña recostado confortablemente en la parte delantera -con la cabeza en otro ladrillo-, ve aparecer tan apetitoso bocado, pero no hace ningún intento de acercamiento. Se limita, cosa paradójica, a seguirle literalmente los pasos: con la nariz pegada en el suelo rastrea el pasear cauteloso de ella. Esta ni vuelve la cabeza hacia él.
    En las escenas que el dúo, aparentemente sin más, se saca de la manga, no transcurren las cosas siempre de manera “adorable”. También las dolorosas emociones y los choques mentales y físicos entre dos personas salen a la luz. Aunque de una manera indirecta Senza Tempo raras veces deja decaer la tensión.

    De Paul Verduyckt (De Morgen, Bruxelles, 29 de noviembre 1991)